INCERTIDUMBRE EN LA UCR TRAS LA ASUNCIÓN DE SU NUEVO PRESIDENTE
La Unión Cívica Radical inició una nueva etapa con la asunción de Leonel Chiarella como presidente del Comité Nacional, en un clima atípico para el radicalismo: sin cruces públicos ni debates prolongados, pero con reproches internos y dudas de fondo sobre el rumbo del partido de cara a 2027.Chiarella, intendente de Venado Tuerto, se convirtió en el presidente más joven de la historia de la UCR. Su llegada fue avalada por gobernadores y referentes que impulsan el armado de Provincias Unidas, aunque la definición dejó expuestas tensiones, especialmente por la relación con el gobierno de Javier Milei.Uno de los focos del malestar fue la postura del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, quien decidió no integrar la mesa de conducción y expresó reparos a una eventual integración formal del radicalismo a alianzas más amplias. El debate de fondo: cómo pararse frente a La Libertad Avanza sin diluir la identidad partidaria.En ese contexto, Chiarella planteó un perfil que busca diferenciarse del kirchnerismo y anticipó que la UCR acompañará al Gobierno nacional solo en aquello con lo que esté de acuerdo, como una eventual modernización laboral, aunque sin un alineamiento automático.Dentro del radicalismo crece la preocupación por la falta de una figura presidencial clara y por el riesgo de fragmentación del electorado, en un escenario donde muchos votantes radicales hoy miran con simpatía al oficialismo nacional.Con un partido atravesado por debates estratégicos, la nueva conducción enfrenta el desafío de reordenar la UCR.
