Otra multinacional abandona el país en medio de la caída del consumo y la avalancha importadora
La combinación de caída del consumo interno y apertura creciente de importaciones empieza a mostrar consecuencias concretas en la economía real: multinacionales reducen, venden o directamente abandonan sus operaciones en la Argentina, dejando plantas cerradas, inversiones frenadas y trabajadores en la calle.
En las últimas horas se confirmó que la canadiense Nutrien vendió su participación del 50% en Profertil, el mayor productor de fertilizantes del país, por US$ 600 millones, como parte de una reestructuración global que prioriza Brasil y otros mercados. Aunque la operación mantiene a la empresa bajo control local —con Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas—, la salida de una multinacional clave vuelve a encender luces de alerta en el sector productivo.
Pero no es un caso aislado.
📉 Menos consumo, más importaciones
Días atrás, Whirlpool cerró su planta de Pilar, dejando 220 trabajadores despedidos. Desde la empresa fueron claros: el consumo se desplomó y la competencia de productos importados hizo inviable sostener la producción local. La fábrica, inaugurada hace apenas tres años, operaba a la mitad de su capacidad.
En paralelo, otras firmas internacionales evalúan desinvertir o reducir presencia, entre ellas petroleras, empresas de consumo masivo y bancos. La posible venta de activos de Shell en Argentina, sumada a salidas recientes como HSBC, ExxonMobil, Procter & Gamble y Mercedes-Benz, refuerza un patrón que se repite.
⚠️ El impacto en el empleo y la industria
La apertura importadora, sin una recuperación del consumo, golpea de lleno a la industria nacional:
Producción local en retroceso
Plantas subutilizadas o cerradas
Despidos y suspensiones
Menor inversión productiva
Mientras el discurso oficial sostiene un modelo pro-empresa y de libre mercado, los datos muestran que muchas compañías no logran sostener operaciones en un contexto de ventas en baja y competencia externa creciente.
El escenario deja una pregunta abierta:
👉 ¿Puede la industria argentina resistir sin consumo interno y con importaciones en alza?
Por ahora, los hechos marcan una tendencia preocupante que ya se traduce en cierres, salidas y pérdida de empleo.
