Marisa Centenaro estalló tras la aprobación del Presupuesto 2026: fuertes aumentos para la clase política y bronca vecinal en Pilar
El Presupuesto 2026 de la ciudad de Pilar ya fue aprobado, pero lejos de cerrar el debate, desató una fuerte polémica política y social. Tras la votación, la concejal Marisa Centenaro denunció públicamente que el proyecto sancionado consolida importantes aumentos salariales para la clase política, mientras reduce inversión en obras y servicios esenciales para los vecinos.
A través de sus redes sociales, Centenaro calificó el presupuesto como “un presupuesto que hace mucho ruido” y cuestionó duramente las prioridades del Ejecutivo municipal encabezado por Leopoldo Grumstrun.
Según detalló la edil, el Presupuesto 2026 aprobado contempla:
100% de aumento en el sueldo del intendente.
170% de incremento en las dietas de los concejales.
300% de aumento en los salarios del Tribunal de Cuentas.
Al mismo tiempo, advirtió una fuerte caída en la inversión real, con obras de pavimentación reducidas a un tercio, y un presupuesto cargado de gasto corriente.Reacción inmediata de los vecinos
La publicación de Centenaro provocó una avalancha de comentarios de vecinos, que expresaron indignación por el uso de los recursos públicos y la presión económica sobre la comunidad.
Entre los mensajes, Fredy M. expresó su preocupación:
“Espero que se haga justicia, por favor. No puede ser que estén sacándonos la plata así”.
Otros comentarios destacaron el rol de control de la concejal. Daniela L. escribió:
“El pueblo necesita dirigentes que analicen cada centavo del presupuesto y defiendan lo que cuesta ganarlo”.
También hubo críticas con fuerte contenido político. Aisha O. señaló:
“Tratan de llevarse lo que más puedan antes del 2027”.
Un presupuesto aprobado, pero bajo fuego
Centenaro remarcó que su voto fue negativo y sostuvo que el Presupuesto 2026 no mejora la vida de los pilarenses, sino que consolida un esquema donde la política se aumenta los sueldos mientras los vecinos pagan más y reciben menos obras.
Con el Presupuesto ya aprobado, el foco ahora se traslada al impacto real que tendrá en el bolsillo de los vecinos, en un contexto económico cada vez más ajustado y con una ciudadanía que comienza a expresar su malestar de manera abierta.
