Explota la bomba del verano: Juliana Awada confirmó la separación de Mauricio Macri tras 15 años juntos
La tarde del domingo sacudió de lleno al corazón del poder, el espectáculo y la política argentina. Luego de 15 años de matrimonio, Juliana Awada confirmó el final de su relación con el expresidente Mauricio Macri, poniendo punto final a una de las parejas más influyentes y mediáticas del país.

El anuncio llegó a través de un breve pero contundente comunicado en redes sociales. Sin estridencias, pero con frases que dejaron poco margen a la duda, Awada habló de introspección, respeto y cierre de ciclos. “Estamos cerrando una etapa”, escribió, y agregó una definición que resonó fuerte: “Hay procesos íntimos, personales, que necesitan tiempo, silencio y cuidado”.
Mientras la noticia comenzaba a replicarse en portales y redes, las imágenes no tardaron en alimentar las especulaciones. Juliana Awada fue vista disfrutando de unos días de descanso junto a su familia, sin la presencia de Macri. Para muchos, la postal terminó de confirmar lo que ya era un secreto a voces: la distancia es definitiva.
La separación no solo marca el final de un matrimonio de una década y media, sino también el cierre de una era política. Durante años, Awada fue mucho más que la esposa del Presidente: su imagen sobria, elegante y cuidadosamente construida se convirtió en una pieza clave del relato de Cambiemos. Humanizó a Macri, lo acompañó en los momentos más decisivos de su carrera y se transformó, casi sin proponérselo, en un ícono comunicacional del macrismo.
Pero detrás del “cuento de hadas” siempre hubo sombras. Su obsesión por el control de la imagen pública, su pasado menemista y los vínculos que intentó dejar fuera del relato oficial volvieron una y otra vez al centro del debate. Uno de los momentos más incómodos quedó grabado en la memoria televisiva cuando Mirtha Legrand la sorprendió en vivo con la biografía no autorizada “Juliana, secretos, amores y poder”, de Franco Lindner. Visiblemente molesta, Awada negó su contenido y lo calificó de “mentira”, aunque el autor luego ratificó cada uno de sus dichos en televisión.
Hoy, lejos de la Casa Rosada y del protocolo, Juliana Awada atraviesa una transición personal mientras Mauricio Macri vuelve a quedar bajo los reflectores, esta vez por motivos estrictamente privados. Se trata del cierre de su tercer matrimonio formal y de una relación que durante años mezcló poder, imagen y política como pocas en la historia reciente.
El divorcio no es solo sentimental: también reabre interrogantes sobre el pasado, el rol real de Awada en la construcción del liderazgo de Macri y el peso que tuvo —y quizás aún tenga— detrás del escenario. Una ruptura que va mucho más allá de lo íntimo y que promete seguir dando que hablar.

