El ajuste golpeó salarios y jubilaciones, pero Milei blindó los planes sociales y evitó el estallido
Mientras el ajuste económico deterioró con fuerza los salarios, las jubilaciones y el empleo formal, el gobierno de Javier Milei decidió sostener e incluso reforzar la ayuda social directa, una estrategia que, según distintos análisis, fue clave para evitar conflictos sociales masivos.
De acuerdo a un informe publicado por La Política Online, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar fueron las únicas transferencias del Estado que crecieron por encima de la inflación durante los primeros dos años de la gestión libertaria. A diciembre de 2025, más de seis millones de personas reciben algún tipo de asistencia social, un récord histórico.
Los datos oficiales indican que la AUH alcanza a más de 4,1 millones de titulares, mientras que la Tarjeta Alimentar llega a 2,5 millones de familias, cubriendo a más de 4,5 millones de niños. En términos reales, estas prestaciones hoy superan incluso los niveles registrados durante los gobiernos de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.El contraste es contundente:📉 El salario mínimo perdió poder adquisitivo mes a mes y hoy cubre apenas una fracción de la Canasta Básica Total.📉 El empleo formal cayó en alrededor de 180 mil puestos en dos años.📈 La asistencia social fue el principal amortiguador del modelo.
El propio esquema libertario modificó además el sistema de intermediación: desplazó a las organizaciones sociales y reforzó las transferencias directas, consolidando un modelo que ajusta sobre el trabajo pero protege el ingreso mínimo de los sectores más vulnerables.
Según el análisis citado, la paradoja del gobierno de Milei es clara: recorte severo al salario y al empleo, pero blindaje total a los planes sociales, una combinación que explica por qué el ajuste más fuerte en décadas no derivó, hasta ahora, en un estallido social.
