Un badén mal construido en Oncativo expone la falta de control en obras públicas y enciende el debate sobre los sueldos de los funcionarios responsables

24 marzo, 2026 | Ruta 9 Noticias

Un badén mal ejecutado en una calle céntrica de Oncativo generó el reclamo de vecinos y la reacción de la agrupación opositora Hacemos Unidos por Oncativo, que utilizó el caso para cuestionar la gestión municipal y poner sobre la mesa los sueldos de los funcionarios a cargo del área.

Las imágenes difundidas muestran vehículos golpeando con fuerza el badén al transitar, evidenciando problemas en el diseño o la ejecución de la obra que afectan directamente a los conductores que circulan por esa arteria.

Los funcionarios responsables del área

Según la información publicada en la página web oficial del municipio de Oncativo, el área de Infraestructura y Ambiente está a cargo del Arquitecto Lucas Bertaina, quien ocupa el cargo de Secretario. Su perfil acredita experiencia en gestión privada y pública como consultor ambiental, técnico en programas de mejoramiento barrial y especialista en redes de gas natural en el ámbito provincial.

El área de Planeamiento Urbano y Obras Públicas, por su parte, está conducida por Laura Picca, quien tiene a su cargo la supervisión y control de las obras que se ejecutan en la ciudad.

Los números que irritan a los vecinos

Lo que encendió el debate no fue solo la obra mal hecha. Fue el contraste. Mientras el badén genera daños y quejas, los funcionarios responsables del área cobran sueldos que llaman la atención en cualquier municipio del interior cordobés.

Según la información difundida por la agrupación opositora, el Secretario de Infraestructura y Ambiente, Arq. Lucas Bertaina, percibe un sueldo mensual de $4.293.146, mientras que la Directora de Planeamiento Urbano y Obras Públicas, Laura Picca, cobra $3.427.922 por mes.

Dos funcionarios. Más de siete millones y medio de pesos mensuales entre ambos. Y un badén que no funciona.

El reclamo opositor: gestión y rendición de cuentas

Desde Hacemos Unidos por Oncativo el mensaje fue directo: cuando hay errores en la obra pública, alguien tiene que hacerse cargo. La agrupación planteó que la gestión no se mide por los anuncios ni por las inauguraciones, sino por lo que efectivamente funciona cuando los vecinos lo usan.

El badén defectuoso se convirtió así en el símbolo de una crítica más amplia: la falta de control de calidad en las obras municipales y la desconexión entre los recursos que se destinan a los funcionarios del área y los resultados concretos que percibe la ciudadanía.