¿CASTIGO OPOSITOR?: LLARYORA REPARTIÓ FONDOS EN TODO EL DEPARTAMENTO PERO SALTEÓ EL “TRIÁNGULO RADICAL” DEL DEPARTAMENTO
Esta semana, la maratónica gira del gobernador Martín Llaryora por el departamento Río Segundo dejó una estela de millones en obras, computadoras y créditos. Sin embargo, también dejó un silencio ensordecedor que ya alimenta fuertes suspicacias en los pasillos políticos de la región. El mandatario provincial aterrizó con anuncios de fuste en nueve localidades, pero llamó poderosamente la atención el “bypass” realizado a tres de las ciudades más importantes del departamento, casualmente gobernadas por la Unión Cívica Radical: Oncativo, Villa del Rosario y Pilar.
¿Se trata de un simple olvido logístico en el armado de la agenda o de una señal política de cara al futuro? La ausencia de Llaryora en las ciudades de Nicolás Filoni (Oncativo), Diego Carballo (Villa del Rosario) y Leopoldo Grumstrup (Pilar) genera un debate inevitable en la zona: ¿Existe un “castigo” de caja para quienes no terminan de alinearse con el proyecto transversal del “Partido Cordobés”?

La gira de los millones y las ausencias notorias
El contraste es abrumador. Durante la semana, el Gobierno de la Provincia desembarcó con fondos millonarios, escrituras y maquinarias en Pozo del Molle, Carrilobo, Luque, Matorrales, Rincón, Los Chañaritos, Capilla del Carmen, Calchín y la ciudad de Río Segundo.
Resulta paradójico que Llaryora haya visitado Luque —ciudad también gobernada por el radicalismo (Diego Viano) pero de excelente sintonía con el Panal— y haya evitado el peso territorial del corredor de la Ruta 9 y Villa del Rosario.
Para Oncativo, Pilar y Villa del Rosario, la expectativa por obras de infraestructura escolar, cloacas y redes de gas quedó en un frío compás de espera, mientras veían por redes sociales cómo sus vecinos celebraban desembolsos millonarios.

Fuego amigo: Cuando el PJ le facturaba a Llaryora “mimar” a los opositores
La polémica actual tiene un antecedente que le agrega una capa de ironía al debate. Durante los primeros años de su gestión, el mayor ruido político no vino de la oposición, sino de las filas propias del peronismo. Intendentes y referentes del PJ criticaron duramente al gobernador por lo que consideraban una prioridad desmedida hacia las gestiones de Juntos por el Cambio, con el fin de seducirlas.
Uno de los críticos más vocales fue Federico Alesandri, ex candidato a gobernador y actual legislador, quien disparó sin filtro: “Llaryora prioriza a los que no son de su partido y deja de lado a los intendentes que militaron el proyecto”.
En la misma línea, desde el entorno del histórico dirigente Carlos Caserio se llegó a denunciar que “el gobernador lleva obras a ciudades donde el peronismo perdió, intentando comprar voluntades mientras los pueblos históricamente leales tienen que esperar”.

Cambio de estrategia?
Ante aquellas críticas iniciales, el propio Llaryora se había defendido asegurando: “No entiendo a los del PJ que se quejan porque yo trabajo para todos los cordobeses”. Sin embargo, la omisión de Pilar, Oncativo y Villa del Rosario en esta mega gira abre un nuevo interrogante: ¿Se terminó la etapa de seducción y comenzó la de diferenciación?
Mientras el Gobierno provincial se jacta de ser un “amortiguador” frente al ajuste nacional, los intendentes que fueron salteados se preguntan si el federalismo cordobés empezó a aplicar filtros partidarios a la hora de repartir los recursos.
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