Femicidio de Agostina:”Por un puñado de votos se cagan en todo”: la feroz politización de una tragedia que enluta a Córdoba
El brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente hallada sin vida en un descampado de Ampliación Ferreyra, no solo expuso las graves fallas de la Justicia y la seguridad en Córdoba, sino que destapó la peor cara de la dirigencia. En medio del dolor inabarcable de una familia en duelo, el caso se transformó rápidamente en un ring donde la miseria y la especulación no tienen límites. La tragedia, lamentablemente, se manchó de política.
Los primeros en cruzar la línea del decoro institucional y utilizar la desgracia para capitalizar el descontento social fueron los máximos referentes de la oposición cordobesa: el senador Luis Juez y el diputado Rodrigo de Loredo. Sin dejar que la familia terminara de asimilar el golpe, ambos dirigentes lanzaron una feroz avanzada mediática apuntando directamente contra el Gobierno provincial y el accionar judicial.
La embestida de la oposición
Aprovechando que el principal acusado y único detenido, Claudio Barrelier, no solo era empleado municipal sino que militaba activamente en las “62 Organizaciones Peronistas”, De Loredo no dudó en capitalizar el dato. El dirigente radical anunció que exigirá la expulsión del concejal oficialista Ricardo Moreno (líder de esa agrupación) e impulsará un pedido de jury contra los fiscales del caso, Iván Rodríguez y Raúl Garzón.
Por su parte, Luis Juez, fiel a su retórica fulminante, no se quedó atrás y apuntó directo contra los tribunales. “Garzón es el fiscal del poder; siempre que hay un tema delicado donde el poder tiene algo que explicar, aparecen un par de tipos que redireccionan. No necesitamos fiscales partidarios ni incompetentes cuidando a nuestros hijos”, disparó el senador, tildando la situación de “incompetencia institucional”.
La furiosa respuesta oficial: “Se cagan en todo”
Lejos de apaciguar las aguas o mantener el silencio institucional ante la tragedia, el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, recogió el guante y salió a responder los ataques con los tapones de punta. Acorralado por los pedidos de renuncia, el funcionario brindó una extensa entrevista televisiva donde se mostró a la defensiva y devolvió los golpes a la oposición.
Sin filtros, Quinteros acusó de “oportunistas” a los dirigentes radicales y juecistas que primerearon con las críticas. “Por buscar un puñado de votos se cagan en todo”, sentenció el ministro de Seguridad, dejando en claro que no piensa abandonar su cargo en medio del escándalo.
Mientras tanto, una familia destruida
Aislados de este bochornoso circo mediático y de las chicanas de campaña, los abuelos de Agostina, Miguel y Elizabeth, fueron recibidos en las últimas horas por el gobernador Martín Llaryora y los ministros Quinteros y López. Durante el encuentro, el mandatario provincial les pidió disculpas por no haber estado físicamente en los momentos de mayor desesperación y se comprometió a poner todos los recursos para esclarecer el caso.
La familia hizo un único pedido que retumbó más fuerte que cualquier pelea partidaria: exigieron el “esclarecimiento absoluto” y que no se detenga la investigación hasta condenar al último involucrado. Mientras las pruebas acorralan a Barrelier, la política cordobesa sigue demostrando que, incluso frente al horror más absoluto, la sed de votos no descansa.
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