Columnistas
La “macro”, la “micro” y el creciente endeudamiento de las familias y de las PYMES
Por
Graciela Treber
Cuando este gobierno habla de economía, hace una distinción entre la “Macro” y la “Micro”. No se cansa de declamar, la “Macro está fantástica” y la “Micro, mal”, pero no importa. Ya mejorará o no, pero de nuevo no importa.
Debemos decir que esas categorías son netamente teóricas y sirven para sistematizar el estudio de la ciencia, pero no existe una sin la otra. Son dos caras de una misma moneda.
Ahora bien, cuando se las califica por parte del gobierno, cabe también la pregunta: ¿Bien para quién? ¿Mal para quién? ¿Para quién o quiénes no importa?
La “Macro” parecería reducirse al crecimiento o no del Producto Bruto Interno, la acumulación de Reservas y el manejo financiero de la deuda. La “Micro”, bueno, todo lo demás.
Lo que te pasa a vos, a mí, a nosotros y nosotras.
EL PBI de un país puede crecer, pero ese crecimiento estar concentrado en muy pocas manos, muy pocos sectores, con lo cual la mayoría del pueblo de a pie, ni se entera de ese crecimiento y tampoco lo percibe.
Una vez hecha esta introducción voy a hablar de un problema que podríamos calificar como “Micro” que cuando menos lo esperemos se va a transformar en “Macro” por esto de “todo tiene que ver con todo”: El creciente endeudamiento de las familias y de las PYMES.
La morosidad de las familias y de las PYMES argentinas está llegando a niveles nunca antes registrados. Afecta a más de 5 millones de personas con incumplimientos de entre un 12 a un 13% de los hogares si hablamos de endeudamiento con entidades del sistema financiero, pero que llega a picos de casi un 30% si hablamos de billeteras virtuales.
En el caso de las PYMES el endeudamiento sujeto a incumplimientos llega a un 8,2%, con un crecimiento de más de un 93% en la cantidad de empresas con incumplimientos prolongados. La caída de las ventas por retracción del consumo, consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo de la población, los altos costos financieros, y la falta de liquidez han obligado a las Pymes a financiarse ante la destrucción de sus capitales de trabajo a tasas inviables para su sostenibilidad como empresas. Los sectores más afectados: construcción, industria y comercio. Curiosamente los sectores que históricamente han sido los principales motores del empleo.
La preocupación por el endeudamiento de familias y de Pymes ya comienza a verse en evaluadores internacionales. Así MOODY`S, la famosa calificadora de riesgo advierte sobre que el Sistema Financiero podría incrementar su vulnerabilidad ante la mora de familias y empresas que ya dejo de ser un fenómeno marginal.
La misma agencia dice que, aunque los bancos mantienen aún “niveles de solvencia razonables, el aumento de los préstamos irregulares podría extenderse durante buena parte de 2026”.
Por otra parte, cualquier incremento de salarios que pudiera darse en este momento tendrá como destino principal por parte de las familias la cancelación de las deudas y no se reflejaría inmediatamente en el consumo. Por otra parte, por el grado de endeudamiento de las empresas PYMES, habría que establecer medidas para que las PYMES con endeudamientos importantes puedan atender los incrementos salariales.
Por parte de los empresarios PYMES ya están pidiendo con urgencia medidas incluso planes de pago de impuestos y suspensiones de embargos por parte de ARCA (Organismo de recaudación Fiscal).
En tanto, la recaudación fiscal en el impuesto al consumo (IVA) termómetro de la actividad económica, lleva nueve meses de caída.
Lo cierto es que los salarios están muy retrasados con respecto a las necesidades de las familias tanto en los llamados servicios públicos –que ya no son tan públicos-, y en las necesidades básicas alimentarias.
El endeudamiento que en otros periodos era una medida para encarar algún proyecto excepcional, como cambiar el auto, mantenimiento del hogar, algún gasto no habitual, etc., se comenzó a utilizar para cubrir necesidades básicas. Esta conducta ha permitido diferir en el tiempo las deudas, pero finalmente se convierte en una bola de nieve que hace que los ingresos familiares estén comprometidos en atender endeudamiento anterior.
Cuando la posibilidad de “rolear” el endeudamiento se corta, es decir, el límite de las tarjetas se agota se produce un colapso que termina en la incobrabilidad de ese saldo.
Si esto se traslada a las PYMES, cuando dejan de poder atender sus compromisos y se quedan sin capital de trabajo para solventar sus operaciones cierran y con ellos se pierden esos puestos de trabajo. De hecho, en lo que va de este gobierno ya cerraron más de 25000 empresas.
Cuando la incobrabilidad tanto de familias como de empresas Pymes sea imposible de atender, puede afectar a la totalidad del sistema financiero que ya está reaccionando mediante la limitación de saldos prestables. Ahí es cuando la “Micro” comenzará a volverse “Macro”.
- Graciela Treber es contadora.
