El verdadero origen del Día del Padre: la historia de amor filial que cambió el calendario y el recuerdo de San Martín
Detrás de los almuerzos familiares y los tradicionales regalos de este domingo, se esconde una emotiva historia de agradecimiento y un antiguo debate nacional que aún resuena en las escuelas mendocinas.
Este domingo, los hogares del departamento Río Segundo y de todo el país se tiñen de una mística especial. Las mesas largas, el aroma al clásico asado del mediodía y el reencuentro intergeneracional se convierten en los grandes protagonistas de la jornada. Sin embargo, pocos conocen que el origen de esta celebración no nació por un impulso comercial, sino de una profunda historia de amor, admiración y respeto filial en los inicios del siglo XX.
El origen internacional: un homenaje al padre soltero
La historia oficial nos traslada al año 1909 en Estados Unidos. Sonora Smart Dodd, una joven oriunda de Washington, escuchaba atentamente un sermón por el Día de la Madre. En ese instante, sintió la imperiosa necesidad de reivindicar la figura de su propio padre, William Jackson Smart, un veterano de la Guerra de Secesión que había quedado viudo y se hizo cargo, en absoluta soledad, de la crianza y educación de sus seis hijos en una granja rural.
La petición de Sonora para instituir un día de reconocimiento avanzó con fuerza en su comunidad y la primera celebración se materializó el 19 de junio de 1910. Décadas más tarde, en 1966, el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson firmó la proclamación oficial que estableció el tercer domingo de junio como la fecha definitiva, unificando el festejo que luego se expandiría de forma masiva por el resto del continente.

El debate argentino: la fecha de la Patria frente al calendario comercial
En la República Argentina, el camino hacia la consolidación de este festejo tuvo sus propias idas y vueltas históricas. En el año 1953, el Consejo Nacional de Educación instituyó el 24 de agosto como el Día del Padre en todos los establecimientos escolares. La elección de ese día poseía una altísima carga patriótica: conmemoraba el nacimiento de Mercedes Tomasa, la única hija del general José de San Martín, reconociendo al “Padre de la Patria” en su rol humano y ejemplar de progenitor a través de sus famosas máximas escritas en el exilio.
Sin embargo, hacia la década de 1960, el país decidió modificar el esquema y adoptar el calendario internacional del tercer domingo de junio. Los motivos principales estuvieron ligados a la unificación de las fechas comerciales en América Latina y a la dificultad logística de sostener un festejo masivo a finales de agosto, un mes que habitualmente carecía de fines de semana largos o incentivos de consumo estacionales. Pese al cambio nacional, la provincia de Mendoza mantiene firmemente por ley el 24 de agosto en su calendario oficial como una forma de preservar la memoria del Libertador.
Más allá de los debates históricos, las fechas o los obsequios materiales, la jornada se consolidó como una oportunidad invaluable para abrazar a quienes ejercen ese rol con dedicación, recordar con una sonrisa a los que ya no están físicamente y celebrar la guía, el sostén y el afecto diario dentro de cada comunidad.
Fuente: Redacción Ruta 9 Noticias.
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