Augusto Pacicco (39), quien vivió en Pilar y trabajó en el Centro de salud, presentó una carta de puño y letra a la Justicia para rechazar la libertad condicional. Argumentó no contar con red de apoyo afuera y querer permanecer en el penal junto a su pareja para afianzar su rehabilitación.
Un hecho sin precedentes conmueve al ámbito judicial: a pocos meses de estar en condiciones de acceder a la libertad condicional por buen comportamiento, Augusto Pacicco, un hombre de 39 años que vivió en la ciudad de Pilar y fue condenado a dos años de prisión por narcomenudeo, presentó un escrito formal solicitando al juez completar el 100% de su pena en el penal.
A Pacicco le restan apenas 10 meses de condena. Sin embargo, su decisión de permanecer tras las rejas responde al temor a una recaída en la calle, la falta de una red de contención familiar y el profundo vínculo afectivo construido en el encierro.

De su vida en Pilar y el trabajo en salud a la caída en las adicciones
Antes de su detención, Augusto residió en la ciudad de Pilar, donde trabajó activamente en el área de salud como técnico en emergencias médicas, prestando servicios de urgencia e instituciones como PAMI. Sin embargo, un devastador golpe familiar cambió su rumbo por completo: en un breve período perdió a su madre, a su padre y a su hermano.
“Se me presentó la oportunidad de las drogas pensando que podía olvidarme de semejante dolor, y desde ahí caí”, relató Augusto. El consumo problemático lo arrastró a la calle y, posteriormente, a comercializar sustancias para sostener su propia adicción.
Una historia de amor y contención tras las rejas
Dentro del establecimiento penitenciario, el expoblador de Pilar encontró una estabilidad que no tenía en el exterior. Junto a su pareja, Roy Manon —a quien conoció en prisión y con quien convive en la misma celda—, realiza tareas comunitarias diarias en el lavadero del penal.
“Con la actividad que tengo, parece que estuviera en una vida normal pero encerrado. Quiero terminar el período que me queda acá porque me siento bien y lo estoy logrando”, afirmó.
Su pareja cumple una pena de cuatro años también por narcomenudeo y le restan más de dos para recuperar la libertad. Augusto remarcó que Roy fue un pilar indispensable para salir adelante. Al ser abiertamente homosexual y no contar con el respaldo de su familia biológica, ni con empleo o vivienda esperándolo en el exterior, eligió quedarse 10 meses más para completar su proceso psicológico penitenciario antes de dar el paso decisivo hacia la reinserción social.
(Fuente: Telenoche)
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