INTA Manfredi, el motor silencioso del agro argentino: la estación que impulsó tecnología, valor agregado e innovación desde Córdoba
Lejos de los grandes centros urbanos, pero en el corazón productivo de Córdoba, la Estación Experimental INTA Manfredi se consolidó durante décadas como uno de los pilares estratégicos del desarrollo agroindustrial argentino. Desde allí se gestaron avances clave en tecnología de semillas, agricultura de precisión, bioenergía y agregado de valor en origen, que hoy forman parte del ADN productivo del país.

Uno de los protagonistas centrales de esa transformación fue el ingeniero agrónomo Cristiano Casini, cuya trayectoria profesional estuvo profundamente ligada a Manfredi. Nacido en Roma y radicado en Córdoba, Casini desarrolló en esa estación experimental gran parte de los procesos que permitieron vincular ciencia, producción e industria, anticipándose a debates que hoy atraviesan al sector agropecuario.
Un INTA que produce, investiga y transforma
La Estación Experimental Manfredi no fue solo un centro de ensayos: se convirtió en un verdadero laboratorio a cielo abierto, con más de 3.500 hectáreas destinadas a investigación aplicada, producción de semillas y validación tecnológica en condiciones reales de campo.Desde Manfredi se impulsaron:
Desarrollos en genética vegetal e híbridos, base de la productividad agrícola actual.
Ensayos experimentales integrales, que unieron laboratorio y productor.
Proyectos de agroindustria, orientados a transformar granos en alimentos, biocombustibles, bioplásticos y energía.
Convenios público-privados, donde el INTA aportó conocimiento científico y las empresas capital e infraestructura, dando origen a maquinaria agrícola y tecnologías de punta.

Casini fue una figura clave en ese entramado. Tras formarse en Estados Unidos —con maestría y doctorado en tecnología de semillas— regresó al país para potenciar desde Manfredi una visión estratégica: dejar atrás un modelo puramente agroexportador y avanzar hacia la industrialización en origen.
Presupuesto, prestigio y autonomía: el modelo Manfredi
Uno de los rasgos distintivos de la estación fue su capacidad de autogestión. A través de cooperadoras, convenios tecnológicos y la producción propia del campo experimental, Manfredi logró reinvertir recursos directamente en investigación, sosteniendo líneas de trabajo de largo plazo.
Este esquema convirtió al INTA —y particularmente a Manfredi— en una institución reconocida a nivel internacional, valorada por su integración entre ciencia básica, extensión rural e innovación tecnológica. “Es una de las pocas instituciones en el mundo que es mirada con respeto desde afuera”, destacó Casini.
Un legado que sigue vigenteAunque jubilado desde 2013, Casini sostiene que el mayor reconocimiento no fue un premio, sino ver cómo hoy se producen bioetanol, biogás, semillas de alta calidad y agricultura de precisión, muchas de ellas con raíces directas en desarrollos iniciados en Manfredi.
El legado de la Estación Experimental INTA Manfredi es claro:
👉 demostrar que el conocimiento público puede transformar economías regionales,
👉 que el productor puede ser también industrial,
👉 y que la innovación sostenida en el tiempo cambia países, aunque no siempre salga en los titulares.
📰 Fuente: El Milenio
