DEL “INDEC DIBUJADO DE MORENO” AL INDEC BAJO LA LUPA DE MILEI: VUELVEN LAS CRÍTICAS Y LAS DUDAS
Un informe técnico reaviva la polémica y expone paralelismos incómodos con el pasado
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a quedar en el centro del debate público. Un informe del Centro CEPA puso en cuestión la metodología utilizada para medir inflación, pobreza, salarios y actividad económica durante la gestión del presidente Javier Milei, y encendió una controversia que remite inevitablemente a los años en que el organismo era duramente cuestionado durante la intervención de Guillermo Moreno.

La diferencia central es política, pero la discusión de fondo parece repetirse: cómo se construyen los indicadores oficiales y qué tan fieles son a la realidad económica que viven los argentinos.
Durante los años posteriores a la intervención del INDEC (2007–2015), economistas, dirigentes políticos y medios nacionales denunciaron una “manipulación sistemática” de las estadísticas públicas. Aquellas críticas no provinieron solo de redes sociales: editoriales de diarios como La Nación, Clarín, Perfil e informes de consultoras privadas advertían que la inflación real duplicaba o triplicaba la informada oficialmente. Incluso organismos internacionales, como el FMI, llegaron a emitir advertencias formales a la Argentina por la falta de confiabilidad de los datos.

En ese contexto, varios referentes que hoy integran o respaldan al actual Gobierno fueron categóricos. Javier Milei, en entrevistas televisivas y radiales previas a su llegada a la Presidencia, sostuvo en reiteradas oportunidades que “el INDEC era una herramienta de propaganda” y que “se falseaban los datos para ocultar el ajuste que sufría la gente”. Economistas hoy vinculados a La Libertad Avanza afirmaban en columnas periodísticas que “la inflación real se veía en la calle y no en los informes oficiales” y reclamaban un organismo estadístico “técnico, independiente y creíble”.
Hoy, el debate regresa desde otro ángulo.
El informe del Centro CEPA, difundido a fines de diciembre, sostiene que el INDEC anunció cambios metodológicos recién a partir de enero de 2026 para medir inflación, salarios y pobreza, utilizando patrones de consumo más actualizados. Sin embargo, el documento remarca que esas correcciones no se aplicarán de manera retroactiva, lo que deja sin revisar los indicadores de los primeros meses de gestión de Milei, período en el que se registraron fuertes subas en tarifas, transporte y servicios.
Uno de los puntos más sensibles es el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Según el informe, el organismo continúa utilizando ponderadores basados en encuestas de gastos de los hogares de 2004/2005, con ajustes parciales. De haberse aplicado la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, la inflación acumulada desde noviembre de 2023 sería 38,7 puntos porcentuales mayor que la informada oficialmente.
También se cuestiona la medición de la pobreza. El CEPA señala que los cambios introducidos en la Encuesta Permanente de Hogares mejoraron la captación de ingresos no laborales (planes sociales, pensiones y programas), lo que habría reducido estadísticamente la pobreza, aunque sin una mejora proporcional en los ingresos laborales reales. Un planteo similar al que en su momento se hacía cuando se denunciaba que “los números bajaban, pero la heladera seguía vacía”.La comparación con el pasado no tardó en instalarse en medios digitales y columnas de opinión. Analistas recordaron que muchas de las objeciones actuales —ponderadores desactualizados, cambios metodológicos sin corrección hacia atrás y lecturas políticas de los datos— fueron exactamente las que se usaron para deslegitimar al INDEC durante la década pasada.
Desde el Gobierno nacional defienden la actual estrategia y aseguran que las revisiones buscan modernizar el sistema estadístico sin alterar el sendero de desinflación ni el equilibrio fiscal. Sin embargo, el debate quedó abierto.
Lo que vuelve a discutirse no es solo un índice, sino algo más profundo:si la credibilidad de las estadísticas depende de la metodología o del signo político de quien gobierna.El INDEC, otra vez, en el centro de una polémica que la Argentina conoce demasiado bien.
