De la pobreza a Laguna Larga: la historia de superación detrás de Facyt
El empresario abandonó su hogar a los trece años y forjó una compañía local que hoy proyecta facturar 50 millones de dólares.
La vida de Héctor Laca comenzó en la pobreza rural, a 25 kilómetros de la ciudad entrerriana de Nogoyá. Siendo el décimo de doce hermanos, perdió a su padre a los cinco años y creció utilizando únicamente la ropa gastada que dejaba el resto de su familia.

A los trece años dejó su casa en búsqueda de libertad y consiguió empleo en un aserradero. En menos de un mes quedó a cargo del lugar, aprendió el oficio de la madera y destinó la mitad de su sueldo para ayudar económicamente a su madre.
Durante su juventud también se instruyó en mecánica y música, y llegó a fabricar su propia guitarra en la carpintería. Más tarde trabajó trece años en la represa de Salto Grande, donde renunció a un buen sueldo y estabilidad para perseguir su anhelo de prosperar.
A los 45 años desembarcó en Córdoba junto a su esposa y sus dos hijos con un préstamo de 2.500 dólares. Tras pagar los gastos de la mudanza, utilizó los 1.500 restantes para fundar la empresa Facyt el 15 de marzo de 1996 en la localidad de Laguna Larga.

En sus primeros días en la provincia, el empresario riosegundense por adopción canjeó desengrasante industrial por carne para alimentar a los suyos. Tras sufrir una traición comercial por parte de sus primeros proveedores, redobló la apuesta y multiplicó el tamaño de su incipiente fábrica.
Hoy la compañía cuenta con cinco plantas biológicas y químicas, además de 85 camionetas que distribuyen productos por todo el país. Tras un largo camino de esfuerzo, el próximo 28 de agosto inaugurará una sexta sede en Laguna Larga con una inversión de 10 millones de dólares.
Fuente: Forbes Argentina.
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