Durante la inauguración de una planta de fertilizantes microgranulados en Laguna Larga, el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, renovó el histórico pedido de “retenciones cero”. El funcionario cuestionó la política centralista, advirtió sobre la millonaria fuga de recursos que sufre la provincia y marcó las diferencias entre la presión fiscal al sector agropecuario y los beneficios que reciben otras industrias.
El debate por los derechos de exportación volvió a encenderse en el interior productivo. Durante la inauguración de la nueva planta de la firma Facyt, ubicada en Laguna Larga, el ministro de Bioagroindustria de la provincia, Sergio Busso, realizó un crudo diagnóstico sobre el presente del sector agropecuario. En su discurso, reiteró la necesidad de implementar medidas previsibles y eliminar definitivamente las retenciones para potenciar la inversión.
”En Córdoba acompañamos cuestiones que tienen que ver con estimular e incentivar al productor agropecuario y a toda la cadena de valor”, expresó el ministro, marcando una clara diferencia entre la política fiscal provincial y la nacional.

El impacto económico: fuga de millones y estancamiento
Busso fue contundente al ponerle cifras al perjuicio que sufre Córdoba, una provincia que aporta cerca del 30% de la producción de granos del país. “Este año se van de esta cosecha del bolsillo de ustedes más de 2.500 millones de dólares”, advirtió el funcionario. Además, hizo foco en el cultivo de soja, que actualmente soporta un 24% de retención bruta, señalando que el Estado Nacional se queda con un cuarto de lo generado sin que regrese nada al interior.
El titular de Bioagroindustria lamentó que esta política, sostenida por más de dos décadas, haya estancado el crecimiento nacional: “Argentina produce lo mismo que hace 10 años”, sentenció, contrastando esta realidad con el desempeño de países vecinos como Brasil y Paraguay, que lograron duplicar su producción al no aplicar este tipo de cargas fiscales.
Asimetrías frente al RIGI y modelo cordobés
En otro tramo de su alocución, el ministro criticó las recientes medidas nacionales que benefician a ciertos rubros a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Señaló la injusticia de que el sector agropecuario deba seguir “pagando este esfuerzo permanentemente” mientras otros sectores gozan de protección y financiamiento, y exigió un reparto tributario más equitativo.
Para contraponer esta situación, destacó el modelo de la provincia de Córdoba. Allí, el campo abona un único tributo, el impuesto inmobiliario rural, y está exento del cobro de tasas viales o ingresos brutos sobre la producción primaria. Según Busso, el 98% de lo recaudado por la provincia se reinvierte directamente en el sector a través de los consorcios camineros, canaleros y de conservación de suelos.
Cambio climático y seguros
Finalmente, el ministro no dejó pasar los desafíos ambientales que debe sortear esta “industria a cielo abierto”. Frente a fenómenos climáticos como “El Niño”, subrayó la importancia de ocuparse del problema mediante herramientas concretas, destacando la implementación de un seguro de riesgo agropecuario que en la actualidad ya protege a más de 550.000 hectáreas sembradas con soja y maíz.
(Fuente: Agro Hoy / Redacción Ruta 9 Noticias)
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