La iniciativa impulsada por el concejal Rodrigo Correa no reunió los votos necesarios en el Concejo Deliberante y quedó desestimada. La sesión dejó al descubierto la fractura política interna: el presidente del cuerpo Dr. Ricardo Granja faltó a la cita aduciendo “enfermedad”, mientras que Marcela Bujedo reclamó abiertamente renuncia del intendente para forzar un cambio de mando. 

RÍO SEGUNDO – Lo que se proyectaba como una ofensiva determinante para desplazar al intendente Darío Chesta terminó diluyéndose en el recinto parlamentario. Este lunes, el Concejo Deliberante abordó el pedido de resolución promovido por el concejal Rodrigo Correa (UCR – JxC) para dar inicio a un juicio político e instaurar una Comisión Investigadora contra el mandatario municipal. La iniciativa, sin embargo, chocó contra la falta de respaldo parlamentario y la imposibilidad de reunir las mayorías exigidas por la Ley Orgánica Municipal N.º 8102, quedando formalmente desactivada. 

Más allá del resultado numérico, la jornada legislativa arrojó un fuerte impacto político puertas adentro del oficialismo, dejando en evidencia las especulaciones y los movimientos subterráneos por el control del Departamento Ejecutivo.

 El faltazo estratégico de Granja

El dato saliente fue la ausencia del presidente del Concejo Deliberante, Dr. Ricardo Granja. Con un plenario que debatía nada menos que la continuidad institucional de la máxima autoridad de la ciudad, el titular del cuerpo optó por no asistir a la sesión, evitando así tener que sentar una postura pública frente a la iniciativa opositora.  

En los pasillos del cuerpo deliberativo la lectura fue unánime: ante la advertencia directa de la conducción provincial del peronismo para no convalidar una desestabilización institucional, Granja prefirió el silencio y la ausencia antes que tener que levantar la mano para rechazar un proceso que, en caso de haber prosperado, le abría las puertas para volver a ser Intendente Interino sin ser votado.

La maniobra de Bujedo en el micrófono

La incomodidad del espacio de Granja se tradujo de forma inmediata en la banca de Marcela Bujedo. Pese a que el voto de la concejal fue formalmente en contra del proyecto de resolución para no quebrar de manera explícita la disciplina partidaria, su alocución estuvo lejos de respaldar la institucionalidad: Bujedo reclamó abiertamente «un acto de grandeza» y le exigió al intendente Darío Chesta que presente su renuncia al cargo.

La contradicción no tardó en quedar expuesta: mientras se votaba el rechazo al juicio político por falta de causales y sustento reglamentario, el granjismo intentó conseguir por vía discursiva y presión moral lo que las urnas y los votos del recinto le negaban, dejando al descubierto que el objetivo de fondo de la maniobra opositora no era esclarecer hechos, sino forzar la salida intempestiva del jefe comunal para precipitar una sucesión convenida.

Crisis de gobernabilidad?

El desenlace del plenario confirmó que la maniobra legislativa carecía de los consensos indispensables. El bloque justicialista mantuvo su postura institucional frente al avance opositor, desarticulando un intento que amenazaba con abrir una crisis de gobernabilidad sin precedentes.  

El resultado de la sesión de este lunes deja dos postales nítidas: un intendente que sorteó la embestida en el recinto, y un presidente del Concejo Deliberante cuya ausencia y movimientos parlamentarios lo colocan en el centro de los cuestionamientos por priorizar la especulación de poder por sobre la responsabilidad institucional.  

(Fuente: Redacción Ruta 9 Noticias)

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