De Calchín al mundo y de vuelta al pueblo: la historia de Germán Martellotto, el técnico que hoy conduce a Alianza Carrilobo

24 marzo, 2026 | Ruta 9 Noticias

Hace más de tres años que Germán Martellotto transita el día a día de Alianza Carrilobo. Encontró en ese club un lugar donde trabajar cómodo, donde siente respaldo y donde todavía disfruta del ritual que lo acompaña desde toda la vida: entrar a una cancha, pensar un partido, convivir con un plantel y sostener la ilusión de pelear arriba. Pero detrás de ese presente tranquilo hay una historia enorme, construida entre baldíos de pueblo, canchas de primera división, selección argentina y fútbol internacional.

Una historia que nació en Calchín.

El origen: potreros y un club sin inferiores

Como la mayoría de los chicos de los pueblos del interior cordobés, Germán empezó a los cinco o seis años corriendo detrás de una pelota en los baldíos de Calchín. No había grandes estructuras ni categorías formativas organizadas como hoy. El club del pueblo tenía reserva y primera nada más, así que a los 14 o 15 años ya le tocó competir en reserva y poco después en primera, con todo lo que eso implica para un adolescente que recién empieza a formarse como futbolista.

El salto hacia afuera llegó de la manera más inesperada. Sus padres tenían panadería y despensa en el pueblo, y fue ahí donde un viajante de Córdoba que pasaba todas las semanas le preguntó si quería ir a jugar a Las Palmas. “A los 20 días volvió y me dijo que ya estaba todo arreglado para que me fuera a probar”, recuerda Germán. Así dejó Calchín para probar suerte en Córdoba.

Belgrano: el primer gran salto

En Las Palmas lo dirigía la “Chiva” Altamirano y con pocos meses alcanzó para que se abriera la puerta más importante hasta ese momento: Belgrano de Córdoba. El contexto también ayudó: un conflicto con los jugadores profesionales obligó al Pirata a reconstruir su plantel con futbolistas del interior. Germán cayó justo en ese momento.

En Alberdi integró un equipo que se ganó al hincha y que consiguió el campeonato Regional. “El hincha nos acompañó mucho y se identificó con la manera de jugar”, recuerda con orgullo. Fue una etapa que lo marcó y que le abrió las puertas para seguir creciendo.

Rosario Central, la selección y el fútbol internacional

Después vinieron Rosario Central, donde lo deportivo no acompañó pero las enseñanzas personales fueron profundas, y luego Deportivo Español, que fue el trampolín hacia el exterior. México lo recibió con todo: Deportivo Cali, Monterrey, América y Pachuca fueron las camisetas que vistió en una carrera construida lejos del ruido mediático pero con una consistencia difícil de replicar.

En el medio de todo eso llegó el reconocimiento más grande: la selección argentina. Una convocatoria que lo llevó de gira internacional y le permitió jugar en Wembley, ante Inglaterra. “Fue un premio al esfuerzo”, define Germán. Y agrega que la dimensión de ese momento recién se entiende con el paso del tiempo.

El regreso al interior y la reconversión como técnico

Retirarse del fútbol profesional no fue sencillo. Diecisiete o dieciocho años enfocados exclusivamente en la carrera como jugador dejaron un vacío difícil de llenar. “Me costó horrores adaptarme”, admite. Pero otra vez el fútbol apareció como refugio y como camino. Impulsado por su esposa hizo el curso de técnico y encontró una nueva manera de sentir el juego, de verlo desde afuera y de entender cómo un trabajo de semana puede reflejarse en lo que hace un equipo el domingo.

Desde entonces dirigió en Calchín, Villa Rosario, Unión de Oncativo y Almafuerte, hasta instalarse en Carrilobo hace más de tres años. “Voy por el tercer año, tres años y medio creo que llevo. La verdad que se disfrutan las instalaciones, el trato de la gente y una apuesta linda desde lo deportivo para poder trascender y pelear siempre arriba”, dice.

El fútbol del interior, visto desde adentroLo que más llama la atención en el relato de Germán Martellotto es la valoración genuina que tiene por el fútbol regional. No habla de estas ligas con condescendencia ni con nostalgia. Habla de ellas con el respeto de alguien que jugó en grandes escenarios y que aun así sigue viendo en estas canchas algo que no se consigue en otro lado.”El nivel es muy competitivo, sumamente competitivo… la liga tiene cositas para ajustar, pero es una muy buena liga”, señala sobre la Regional. Carrilobo es su presente, pero también es la prueba de que el recorrido puede ser inmenso y el corazón del futbolista seguir estando en el mismo lugar donde todo empezó: en un pueblo del interior cordobés, con una pelota y ganas de jugar.

Fuente: La Voz de San Justo