Desde Pozo del Molle, la agtech Kairoo apuesta a los drones para hacer más eficiente la agricultura tradicional, reducir costos y garantizar trazabilidad en cada aplicación.
En apenas meses de trabajo, ya prestó servicios en alrededor de 3.000 hectáreas y cuenta con más de 35 clientes en el sudeste cordobés y el noroeste bonaerense.
🛩️ Del asado a la empresa
La idea nació cuando el productor Martín Comba comenzó a analizar cómo mejorar los métodos convencionales de aplicación agrícola.
Se asoció con Jeremías Conrero, piloto de drones y técnico mecatrónico, y luego se sumó Augusto Annechini para liderar el área comercial.
En agosto de 2025 la empresa quedó formalmente constituida y en octubre comenzó a operar.
Hoy el equipo se reparte funciones claras: dirección agronómica, operativa y ejecutiva.

🌱 ¿Qué hacen diferente?
El modelo es concreto: utilizar drones para pulverización, siembra y mapeo, logrando mayor precisión y eliminando la compactación del suelo.
Según explican, los métodos tradicionales generan pérdidas por la “pisada” de la maquinaria, demoras para ingresar a lotes con exceso de humedad y uso excesivo de insumos.
Con drones, en cambio:
✔️ No hay compactación del suelo
✔️ Se reduce el uso de agua y producto
✔️ Se puede trabajar donde la maquinaria no entra
✔️ Se entrega reporte con trazabilidad y datos agronómicos
💰 ¿Es más caro?
La aplicación aérea cuesta aproximadamente U$S 14 por hectárea, frente a U$S 7 de una pulverización terrestre.
Pero desde la empresa sostienen que el ahorro en insumos y la mejora de rendimiento compensan la diferencia.
“Al usar drones, el ingrediente activo va más concentrado y el productor ahorra producto. Ahí es donde se ahorran dólares”, explicaron.
El equipamiento principal es un dron DJI T50, capaz de transportar hasta 40 litros de líquido o 50 kilos de producto sólido por vuelo.
📈 Lo que viene
La empresa fue seleccionada por la Agencia Córdoba Innovar y Emprender para participar del Programa Triple F, destinado a startups con potencial de crecimiento.
El objetivo ahora es escalar el modelo a nivel nacional y ampliar el parque de drones, formando equipos autónomos en otras provincias pero con supervisión desde Córdoba.
Desde Pozo del Molle, la tecnología empieza a marcar el ritmo de una nueva forma de producir.
La pregunta ya no es si los drones van a formar parte del agro argentino, sino cuándo terminarán de transformar definitivamente el campo.

